viernes, 24 de febrero de 2017

POEMAS PROPIOS (40) MEDIDA.

MEDIDA


Sobrarle, excepto corazón, no le sobraba nada.
Ni un poquito de llanto le sobraba,
ni un ápice de tiempo le sobraba,
ni pizca le sobraba de aventuras,
ni un segundo de vida le sobraba,
ni tierras misteriosas, ni horizontes,
ni nubes de cristal, ni enredaderas,
ni lunas en el pecho le sobraban,
ni un átomo de lluvia, ni una rosa,
ni apenas le sobraba algún crepúsculo,
ni apenas una rama de algún árbol,
ni apenas un asombro, ni nieve, ni un latido,
ni espacio en la memoria le sobraba,
ni el ansia de volar, ni un solo anhelo.
Excepto corazón, a ella sobrarle
ni por asomo le sobraba nada.

Del poemario inédito: Voces.
Imagen: Robert Demachy.


jueves, 23 de febrero de 2017

MICRORRELATOS (7) EMERY KELEN.

EMERY KELEN


Érase una vez un hombre triste que fue a ver al médico para que le curase de su melancolía. El médico lo reconoció a fondo y le dijo: «No he podido encontrarle nada mal, pero voy a darle un consejo. Hay un circo en la ciudad; vaya esta misma noche. Verá un payaso que es tan divertido que no podrá parar de reírse en una semana».
«Doctor» —dijo el paciente triste—, «ese payaso soy yo».
                                         


Emery Kelen, Mr. Nonsense. A Life of Edward Lear.


martes, 21 de febrero de 2017

GRANDES POETAS (38) DIGO VIVIR...BLAS DE OTERO.

BLAS DE OTERO 1916-1979


DIGO VIVIR


Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.

Porque escribir es viento fugitivo,
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso, airada-
mente morir, citar desde el estribo.

Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fui cuando callaba.

Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.

Para leer más poemas del autor:




lunes, 13 de febrero de 2017

MICRORRELATOS (6) CARLOS BOUSOÑO.

CARLOS BOUSOÑO

Un caballero de costumbres noctámbulas se siente cansado cierto día y decide no salir de casa e irse temprano a dormir, con la consiguiente alegría de su mujer, tan abandonada como abnegada. Muy entrada la noche, la esposa, que comparte en aquel instante su misma habitación, se despierta sobresaltada al escuchar un ruido en la escalera.
— ¡Mi marido! —exclama.
El marido, al oírla, se arrojó por el balcón.


Carlos Bousoño, “Teoría de la expresión poética”.


sábado, 11 de febrero de 2017

LECTURAS RECOMENDADAS: LA HORA DE LA ESTRELLA. CLRICE LISPECTOR.

“LA HORA DE LA ESTRELLA”

CLARICE LISPECTOR.

EDICIONES SIRUELA.

Rodrigo S. M., un escritor frustrado, que necesita escribir para no morirse de desesperación, intenta buscar el modo de referir la historia de Macabea, historia que no conoce sino que debe de ir desarrollando según avanza en su empeño.

¿Cómo narrar la historia de alguien que en realidad no es nadie? ¿Qué ata a esa persona a la vida? ¿De dónde le nace el deseo de continuar? ¿De dónde las falsas ilusiones que irá haciéndose? ¿Qué sentido tiene una vida así?

El primer hallazgo que hacemos es el de ese narrador que desconoce lo que va a sucederle al personaje cuya vida se dispone a contar pero que de algún modo ya presume cuáles van a ser las aciagas circunstancias que tendrá que encarar:

Esta historia sucede en estado de emergencia y de calamidad pública. Se trata de un libro inacabado porque no tiene respuesta, respuesta que, espero, que alguien en el mundo me dará.

Él mismo irá asistiendo al acontecer en la vida de una muchacha que perdió a sus padres muy pronto y no cuenta para nadie. Una metáfora de la marginación desarrollada con una inmensa ternura sin caer en el empalago y haciendo que el lector se tenga que hacer las mismas preguntas que él se irá haciendo a lo largo de la narración.

¿Cómo es que yo sé todo lo que seguirá y que todavía desconozco, ya que nunca lo viví? Es que en una calle de Río de Janeiro, atrapé al vuelo el sentimiento de perdición en el rostro de una muchacha nordestina…También sé de las cosas por estar viviendo. Quien vive sabe, aún sin saber que sabe. Así es que ustedes saben más de lo que imaginan aunque finjan que son sonsos.

Una joven que nada tiene y nada pide. Todo le parece normal en su situación y, aunque nada entiende, le llama la atención lo que escucha en una emisora de radio, amén del tic-tac del reloj. Trabaja de mecanógrafa en condiciones miserables y comparte piso con otras trabajadoras.

Pero lo historia no termina de arrancar. El narrador duda, no se decide a empezarla propiamente:

Estoy en el precalentamiento del cuerpo antes de comenzar, refregándome las manos para adquirir coraje…No, no es fácil escribir. Es duro como romper rocas. Aunque vuelan, como aceros espejados, chispas y astillas.

Y poco a poco asistimos “pasmados” a los avatares de la vida de esta “nordestina” que afronta la vida como si estuviera de más, como si sobrara, con una resignación y un estado de ánimo que la conducen a asumir todas sus desgracias como el resultado lógico de su condición:

La persona de la que voy a hablar es tan tonta que a veces les sonríe a los demás en la calle. Nadie responde a su sonrisa porque ni siquiera la miran.

El jefe amenaza con despedirla, el único novio que tenía termina abandonándola porque tiene “otras aspiraciones”, no sabe apenas lo que es el llanto, por eso cuando el novio la deja ríe a carcajadas, suele ir al cine una vez a la semana y sueña con ser una estrella.

Su visita a una pitonisa le hará recobrar las esperanzas perdidas. Y sí, será una estrella.

Una novela excelente de una escritora que ha ido ganado en consideración a lo largo de los años. Esta, parece ser, fue su última novela. Un colofón prodigioso.


miércoles, 8 de febrero de 2017

POEMAS PROPIOS (39) ALONDRAS.

ALONDRAS

Y qué no daría ella por un árbol
nacido en la vertiente de algún monte
de muy honda raíz y procedencia
con ramas como puños soportando
los embates del viento y de la lluvia
y dado a recorrer mares de nubes.

Y qué no daría ella por un árbol así,
cordial en su estatura, dialogante,
amigo de verdad de sus amigos,
firme pero inclinado a la ternura,
que admita corazones en el tronco
y guarde los más íntimos secretos.

Por un árbol así qué no daría.
Las plumas de las alas le daría,
la mitad de sus sueños le daría,
su más hermoso canto la daría,
un hijo en sus entrañas le daría,
todo el amor del mundo le daría.

Del poemario inédito: Voces.


Imagen: Joan Miró.


domingo, 5 de febrero de 2017

GRANDES POETAS (37) ANTIDIO CABAL.

ANTIDIO CABAL- CANARIAS, 1925- COSTA RICA, 2012.

DEL LIBRO: ATMÓSFERA seguido de PARASANGAS

COLECCIÓN NÓMADAS-POESÍA

EDICIONES TAMAIMOS.


CRÓNICA DEL DESPIERTO

Los sueños son datos de lo que falta,
sin embargo, algunos son datos de lo que sobra,
sin embargo, algunos datos no son datos aunque los sueños sean sueños,

los datos de lo que falta no son continuamente seguros
pues a veces lo que falta no hace falta,
uno cree que hacen falta, pero es uno el que le hace falta a uno,

y otro tanto sucede con lo sobrante,
si uno es el sobrante o no,
o si se trata de una presencia que nunca hemos usado,

a lo mejor los sueños son los que sobran, y sus emisiones,
que a lo mejor tampoco son emisiones,
y a lo mejor los sueños no son sueños ni datos.

Para leer más poemas del autor:

http://vocesdelextremopoesia.blogspot.com.es/2012/11/5-poemas-de-antidio-cabal.html



sábado, 4 de febrero de 2017

LECTURAS RECOMENDADAS: LAS SIETE VIDAS DEL CANGREJO. REBECA GARCÍA NIETO.

“LAS SIETE VIDAS DEL CANGREJO” DE REBECA GARCÍA NIETO

Las Siete Vidas del Cangrejo, de Rebeca García Nieto, publicada en Editorial Alegoría, 2016, es una novela dividida en dos partes: en la primera asistimos a la sucesión de siete relatos aparentemente aislados unos de otros pero en los que se intuye un vínculo común. En la segunda, ese vínculo se hace explícito y se concreta, lo que permite ratificar algunas de las intuiciones que como lectores hemos ido teniendo a lo largo de la lectura.

Original en su planteamiento y sugerente en su desarrollo, asistimos a una sucesión de relatos que tienen el denominador común del instinto de reacción ante acontecimientos imprevistos. Diferentes registros, diferentes estilos, diferentes tipografías, diferentes contextos, pero en todos alguien se rebela ante la adversidad.

Algunas pistas que hacen pensar en que podría tratarse de un trabajo de compilación hecho, no se sabe hasta el final con qué propósito, por algún investigador externo: “documento”, “en nombre de…” “Nº…” que nos impele como lectores a, mientras leemos, ir haciendo suposiciones sobre el vínculo que aúna las distintas historias.

En “la verdad sobre la rayuela”, una niña, apoyada tenaz y con espíritu espartano por sus padres intenta una y otra vez ir superando las distintas casillas sin pisar los bordes porque hacerlo significa el fracaso en el objetivo. Es la madre la que cuenta la historia, la que transmite la tensión y el desasosiego, la que explica en cierto modo el sentido “del juego”:

He leído que la rayuela es una metáfora de la propia vida…nacer, crecer, tender puentes, salvar abismos…antes de alcanzar la meta, el Cielo, y, desde allí iniciar el retorno a la tierra

En otra de las historias, un diario escrito a mano en diferentes días, “Se buscan hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, para ser devorados” alguien refiere una experiencia de aparente sentido erótico que genera en el lector desconcierto y angustia y hace presumir que es otro el sentido real de la misma.

Guiños continuados a diversos autores: Cortázar, El Marqués de Sade, Kafka, Baudelaire, Flaubert, Andersen, que se insertan naturalmente en los distintos relatos, a los que por una parte se rinde tributo y por otra sirven de referencia en las historias que se narran.

Unos jóvenes chatean a través de Twitter y la conversación queda de pronto interrumpida por un secreto inconfesable que no puede ser revelado. O una madre que escribe a su hija que nunca pudo nacer.

Espléndido y revelador el “documento 7”, “El club de los Hachisinianos”:

El psiquiatra me hizo unas preguntas aparentemente rutinarias…Finalmente se abrió una última puerta: “Tiene usted permiso para fumar”…

Un excelente dominio del lenguaje, una no forzada naturalidad, y la puesta en marcha de una serie de recursos muy bien engarzados, nos hacen ver que estamos ante la obra de una novelista que dice mucho y muy acertadamente.

Nos queda la duda de si no hubiera sido conveniente no desvelar “el misterio”. Tal vez, así la novela, con un final abierto, habría ganado en lo que tiene de sugerente y el lector habría participado más activamente imaginando posibles vínculos, amén del explicitado. Pero hay que optar, y en esa labor el creador estará siempre solo.

Una lectura que recomiendo de una autora a seguir.

Para saber más sobre Rebeca García Nieto:




sábado, 28 de enero de 2017

GRANDES POETAS (36) EMILY DICKINSON.

EMILY DICKINSON. 1830-1886


Sentí un Funeral, en el Cerebro,
Y dolientes de acá para allá
No dejaban de pisar –y pisar-hasta que pareció
Que el Sentido se estaba abriendo camino-
Y cuando todo el mundo estuvo sentado,
Un Oficio Religioso, como un Tambor –
Siguió golpeando –golpeando –hasta que pensé
Que mi Mente se estaba volviendo insensible-
Y entonces les oí levantar una Caja
Y crujir a través de mi Alma
Con aquellas mismas Botas de Plomo, otra vez,
Entonces el Espacio –empezó a tañer,
Como si todos los Cielos fueran una Campana,
Y el Ser, solo un Oído,
Y yo, y el Silencio, cierta Raza extraña
Naufragada, solitaria, aquí –
Y entonces una Tabla de la Razón, se rompió,
Y yo caí más, y más abajo –
Y me topé con un Mundo, en cada desplome,
Y Acabé sabiendo –entonces-

(Traducción de María Milagros Rivera Garretas y Ana Mañeru Méndez)


I Felt a Funeral, in my Brain,
And Mourners to and fro
Kept treading–treading–till it seemed
That Sense was breaking through–
And when they all were seated,
A Service, like a Drum–
Kept beating, -beating–till I thought
My mind was going numb–
And then I Heard them lift a Box
And creak across my Soul
With those same Boots of Lead, again,
Then Space–began to toll,
As all the Heavens were a Bell,
And Being, but an Ear,
And I, and Silence, some strange Race
Wrecked, solitary, here
And then a Plank in Reason, broke,
And I dropped down, and down–
And hit a World, at every plunge,
And Fisnished knowing–then-

Para leer más poemas de la autora:

 Para escucharlo en inglés:

https://www.youtube.com/watch?v=bz___FlwYsQ




miércoles, 25 de enero de 2017

POEMAS PROPIOS (38) PÉRDIDAS.

PÉRDIDAS



Se le iba toda la sangre de la cabeza,
así, sin avisar, como una muchacha rebelde se le iba,
como una mariposa persiguiendo el polen de una flor,
como un barco enloquecido partiendo al alba.

Se le iba la sangre de las manos,
así, sin consideración, sin despedirse se le iba,
como un ave que siente y que presiente que se ahoga,
como un pez que se marcha en la mitad de un sueño.

Se le iba de los pechos la sangre,
así, sin por lo menos dejar algún trocito se le iba,
como un loco de amor que sale desesperado
a buscar a la amada bajo una lluvia torrencial.

Y ella allí, combatiendo los ataques del frío,
oteando a lo lejos, esperando el retorno,
esperando a que la sangre se arrepintiera,
esperando oírla llegar aunque fuera bien entrada la noche.


Del poemario inédito: “Voces”


Imagen: Käthe Kollwitz




lunes, 23 de enero de 2017

MICRORRELATOS (5) JUAN JOSÉ ARREOLA.

JUAN JOSÉ ARREOLA


HOMERO SANTOS

Los habitantes de Ficticia somos realistas. Aceptamos en principio que la liebre es un gato.


(«Doxografías», Palíndroma, 1980).


martes, 17 de enero de 2017

SOBRE LA POESÍA (14) GONZALO ROJAS.

GONZALO ROJAS (FRAGMENTO)


...Tampoco se puede prescindir de lo que está dado, de lo que se da en la órbita de una escritura que tiene lo suyo. No es que esté defendiendo al animal poético iletrado. No, no, no. Uno tiene que, parejamente, en su ejercicio imaginativo sensitivo hondo fino lozano, tiene que leer necesariamente, porque para eso está metido en la órbita de la palabra. Los poetas ignorantosos se quedan a media vela o no hacen nada, o son unos reiterativos, que creen descubrir todo el universo y no han ido ni a la esquina. Hay que leer y leer por dentro, no leer por fuera. No académicamente, sino meterse dentro de la palabra, descifrar el juego. Ver que la palabra es una dinamicidad viva, una célula viva. Porque no se trata de amar a los poetas. Es muy bonito que se ame al señor Neruda o al señor Borges, pero hay que leerlos. Intraleerlos y releerlos.


Entrevistaron Rodrigo Hidalgo, Jaime Pinos, Luis Valenzuela.

En revista La Calabaza del Diablo. Nº13, Año 4. Enero 2002
Para leer toda la entrevista:

http://www.letras.s5.com/gonzalo150202.htm







domingo, 15 de enero de 2017

POEMAS PROPIOS (37) SI ME NOMBRAS.

SI ME NOMBRAS…



Cuando llegue el momento de ovillarme en las sombras
sentiré la nostalgia de los tiempos vividos
llevaré alguna pócima contra ingratos olvidos
y una firme promesa: volveré si me nombras.

Yo ya sé que ante el eco del silencio te asombras
y te asusta la idea de los viajes eternos;
no me iré para siempre, no arderé en los infiernos,
tú por eso no temas: volveré si me nombras.

Por el aire si el frío se te pone en los huesos,
o tal vez en la grupa de embrujadas alfombras
una noche cualquiera al abrir la ventana;

cuando en sueños evoques el ansiado regreso
y dormida no sepas si es ayer o es mañana,
notarás mi presencia, volveré si me nombras.



Imagen: Robert Demachy.


sábado, 14 de enero de 2017

GRANDES POETAS (35) LUIS ROGELIO NOGUERAS.

LUIS ROGELIO NOGUERAS. CUBA. 1944-1985


DEFENSA DE LA METÁFORA

El revés de la muerte (no la vida)
el que clama por agua (no el sediento)
el sustento vital (no el alimento)
la huella del puñal (nunca la herida)
Muchacha antidesnuda (no vestida)
el pórtico del beso (no el aliento)
el que llega después (jamás el lento)
la vuelta del adiós (no la partida)
La ausencia del recuerdo (no el olvido)
lo que puede ocurrir (jamás la suerte)
la sombra del silencio (nunca el ruido)
Donde acaba el más débil (no el más fuerte)
el que sueña que sueña (no el dormido)
el revés de la vida (no la muerte)

Para leer más poemas del autor:



viernes, 13 de enero de 2017

BREVES RELATOS (4) ELISEO DIEGO

DEL ALQUIMISTA

Saben positivamente, los que de tales cosas entienden, que en la ciudad de Aquisgrán, y a fines de la Edad Media, un judío alquimista halló el secreto de no envejecerse. Fortalecido por su pócima, que le permitiría vivir en todo vigor ciento cincuenta años más que el común de los hombres, dedicó la plenitud de sus días a buscar el secreto de no morirse. Dicen que lo halló, y que desde entonces, oculto en su oscura covacha, tropezado de telarañas y surcado de grueso sudor, busca aquel veneno poderoso sobre todos que le permita, al desgraciado, morirse.


Eliseo Diego, Divertimentos.


domingo, 8 de enero de 2017

POEMAS PROPIOS (36) CONVULSIONES

CONVULSIONES


Convulsionaba en la orilla de los puentes destruidos,
en los improvisados cementerios de las costas,
en el humo fatídico que le hería los ojos,
en los añorados brazos del amante sin nombre.

Convulsionaba en las esquinas de las calles desiertas,
en la desolación de las noches sin luna,
en la presencia de enflaquecidos perros vagabundos,
en la excitante memoria de los cuerpos.

Convulsionaba en los recuerdos que referían los ancianos,
en las batallas que impunemente se perdieron,
en la visión sangrante de los árboles estériles,
en el temblor gozoso de la pasión sin límites.

Como una nube que agoniza rota convulsionaba
como unos labios que selló un cuchillo convulsionaba
como una mariposa ahogándose convulsionaba
como un deseo que fluye desde los pies a la cabeza.

Y es que hay almas así, que al derivarse
por la escollera de los pensamientos,
confunden los espacios,
bifurcan, precipitan, convulsionan.


Del poemario inédito “Voces”

Imagen: Edvard Munch.


miércoles, 4 de enero de 2017

GRANDES POETAS (34) CZESLAW MILOSZ

CZESLAW MILOSZ (1911 - 2004) POLONIA

ARS POETICA

Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.
No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir
brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad.
Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis
palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.
Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señálame
la impostura, restriégame la estafa.
Te lo agradeceré, en serio.
Enloquezco por corresponderme.
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme.

Para leer más:


domingo, 1 de enero de 2017

BREVES RELATOS (3) KOSTAS AXELOS.

KOSTAS AXELOS.

LO REAL Y LO IMAGINARIO.
(las trampas mito-lógicas)

Un padre y una madre centauros contemplan a su hijo, que juguetea en una playa mediterránea. El padre se vuelve hacia la madre y le pregunta: ¿debemos decirle que solamente es un mito?


Kostas Axelos, Cuentos filo-sóficos.



sábado, 31 de diciembre de 2016

POEMAS PROPIOS (35) SILVIA.

SILVIA

El canto del mirlo negro
la hacía retornar por el pasadizo de las tinieblas
al juego de la vida o de la muerte
al oscuro salón de la ruleta rusa
al siempre solitario laberinto.

Silvia entre la fragancia de las flores
Silvia escribiendo versos en el aire
Silvia besando el polvo en la escollera
Silvia en el esplendor del arco iris
Silvia entre mariposas.

Un trueque injusto le cobró los ojos
y tantas veces muerta y renacida
y aquel rostro deforme en los espejos
y aquella amputación
y aquel naufragio.

Silvia casi ya ausente en el alambre
Silvia ya muy cansada
Silvia perdiendo pie
Silvia hacia las tinieblas
Silvia oyendo cantar al mirlo negro.

Del poemario inédito: “Voces”


Imagen: Emil Nolde.


jueves, 29 de diciembre de 2016

GRANDES POETAS (33) ROQUE DALTON.

ROQUE DALTON SAN SALVADOR, 1935 - 1975


Y, SIN EMBARGO, AMOR, A TRAVÉS DE LAS LÁGRIMAS...


Y, sin embargo, amor, a través de las lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la ribera de la risa.
Aquí,
hoy,
digo:
siempre recordaré tu desnudez entre mis manos,
tu olor a disfrutada madera de sándalo
clavada junto al sol de la mañana;
tu risa de muchacha,
o de arroyo,
o de pájaro;
tus manos largas y amantes
como un lirio traidor a tus antiguos colores;
tu voz,
tus ojos,
lo de abarcable en ti que entre mis pasos
pensaba sostener con las palabras.
Pero ya no habrá tiempo de llorar.
ha terminado
la hora de la ceniza para mi corazón:
Hace frío sin ti,
pero se vive.

Para leer más:
http://amediavoz.com/dalton.htm


SOBRE LA POESÍA (13) JUAN GELMAN.

SOBRE LA POESÍA. JUAN GELMAN.


"Lo importante de la poesía es en qué medida la expresión logra acuñar, lo que la imaginación interroga a la vivencia. Los poemas tienen un desarrollo, se empieza con la expresión en punto cero y la obsesión por lo que quiere expresar en el punto máximo, por ejemplo cien. A medida que se va dando un ajuste en la expresión, la obsesión disminuye y hay un punto en que se cruzan. Y a partir de ahí es cuando surgen los poemas más bellos. Y llega un momento en que la obsesión es agotada por su expresión. Y hay que saber cuándo llega ese momento, para no usar lo que yo llamo la maquinita y extenderse más allá de lo que el poema da. Uno debe ser consciente de cuándo la poesía se va y es necesario dejar el poema allí."

Para leer toda la entrevista:



jueves, 22 de diciembre de 2016

GRANDES POETAS (32) PÄR LAGERKVIST

PÄR LAGERKVIST. SUECIA 1891- 1974


Como la nube,
como la mariposa,
como el suave respirar sobre un espejo-
Transitorio
cambiante
desaparecido en un momento.
Oh señor de todos los cielos, de todos los mundos, de todos los destinos:
¿qué has querido decir conmigo?


Para leer más poemas del autor:



lunes, 19 de diciembre de 2016

SOBRE LA POESÍA (12) CZESLAW MILOSZ

CZESLAW MILOSZ


Paris Review. The art of poetry. Nº 70. 1994

“Se termina un libro y se publica y siento, bueno, la próxima vez me mostraré como soy. Y cuando se publica el siguiente libro, tengo el mismo sentimiento. Y después tu vida se acaba, y eso es todo.”

“A book is finished and appears and I feel, Well, next time I will unveil myself. And when the next book appears, I have the same feeling. And then your life ends, and that's it.”

Para leer toda la entrevista en inglés:



jueves, 15 de diciembre de 2016

BREVES RELATOS (3) AUGUSTO MONTERROSO

AUGUSTO MONTERROSO. GUATEMALA. 1921-2003


EL PARAÍSO IMPERFECTO

-Es cierto -dijo mecánicamente el hombre, sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche de invierno-; en el Paraíso hay amigos, música, algunos libros; lo único malo de irse al Cielo es que allí el cielo no se ve.

Para leer más cuentos del autor:





lunes, 12 de diciembre de 2016

GRANDES POETAS (31) RENÉ CHAR.

RENÉ CHAR 1907-1988



CONSUELO


Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa
a dónde vaya en este roto tiempo. Ya no es mi amor: el
que quiera puede hablarle. Ya no se acuerda: ¿quién en
verdad le amó?

Mi amor busca su semejanza en la promesa de las
miradas. El espacio que recorre es mi fidelidad. Dibuja
la esperanza y en seguida la desprecia. Prevalece sin
tomar parte en ello.

Vivo en el fondo de él como un resto de felicidad.
Sin saberlo él, mi soledad es su tesoro. Es el gran meridiano
donde se inscribe su vuelo, mi libertad lo vacía.

Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa
a dónde vaya en este roto tiempo. Ya no es mi
amor: el que quiera puede hablarle. Ya no se acuerda:
¿quién en verdad le amó y le ilumina de lejos para que
no caiga?

Para leer más poemas del autor:
































viernes, 9 de diciembre de 2016

GRANDES POETAS (30) JOSÉ EMILIO PACHECO.

JOSÉ EMILIO PACHECO. MÉXICO.1939-2014


ALTA TRAICIÓN


No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
     es inasible.
Pero (aunque suene mal)
     daría la vida
por diez lugares suyos,
     cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
     fortalezas,
una ciudad deshecha,
     gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
     montañas
-y tres o cuatro ríos.

Para leer más:


domingo, 4 de diciembre de 2016

SOBRE LA POESÍA (11) MARK STRAND.

DEL LIBRO DEL POETA MARK STRAND: “SOBRE NADA Y OTROS ESCRITOS”.
ABECEDARIO DE UN POETA

…I de inmortalidad, que para algunos poetas constituye una forma necesaria y creíble de compensación. Mientras que, en teoría, son desdichados en vida, serán recordados cuando todos los demás hayamos caído en el olvido.

Ninguno de ellos pregunta por la calidad de ese recuerdo; cómo será el quedarse agazapado en los oscuros corredores de la mente de alguien hasta el momento en que tenga lugar el recuerdo, o el que lo depositen de repente y para siempre de las praderas de la oscuridad.

La mayoría de los poetas sabe muy bien que no debe preocuparse por semejantes cosas. Saben que es más probable que con ellos mueran sus poemas y que de estos nunca se vuelva a hablar, que sean reemplazados por otros con un aspecto nuevo y con un lenguaje más contemporáneo.

Sabe asimismo que, aunque mueran incluso los poemas singulares, lentamente en algunos casos, la poesía continuará existiendo: que su contenido, sus temas constantes, son menos susceptibles de cambiar que las modas del lenguaje, y que aquí es donde podría darse una inmortalidad alternativa, menos brillante.


Todos sabemos que un poema puede influir en otros poemas, mantenerse vivo en ellos, de igual modo que en él viven unos poemas anteriores. ¿No podríamos decir, por tanto, que un poema triunfa del todo cuando fomenta su propia revisión y provoca su propia desaparición? Sí, pero ¿es esto la inmortalidad o simplemente una forma resuelta de estar muerto?


GRANDES POETAS (29) WALLACE STEVENS

WALLACE STEVENS. EE.UU. 1879-1955

TRECE MANERAS DE MIRAR A UN MIRLO

1
Entre veinte cerros nevados
lo único que se movía
era el ojo de un mirlo.

2
Yo era de tres pareceres,
como un árbol
en el que hay tres mirlos.

3
En el viento de otoño giraba el mirlo.
Tenía un papel muy breve en la pantomima.

4
Un hombre y una mujer
son uno.
Un hombre y una mujer y un mirlo
son uno.

5
Yo no sé si prefiero
la belleza de las inflexiones
o la belleza de las insinuaciones,
si el nido silbando
o después.

6
El hielo cubría el ventanal
de cristales bárbaros.
La sombra del mirlo
lo cruzaba de un lado a otro.
La fantasía
trazaba en la sombra
una causa indescifrable.

7
Oh, delgados hombres de Haddam,
¿por qué imagináis pájaros dorados?
¿No veis cómo el mirlo
anda entre los pies
de las mujeres que os rodean?

8
Conozco nobles acentos
e inevitables ritmos lúcidos;
pero también conozco
que el mirlo anda complicado
en lo que conozco.

9
Cuando el mirlo se perdió de vista
señaló el límite
de un círculo entre otros muchos.

10
Al ver mirlos
volar en la luz verde,
hasta los charlatanes de la eufonía
gritarían agudamente.

11
Viajaba por Connecticut
en un coche de cristal.
Una vez le entró el miedo,
por haber confundido
la sombra de su equipaje
con mirlos.

12
El río se mueve.
Estará volando el mirlo.

13
Toda la tarde fue de noche.
Nevaba,
iba a seguir nevando.
El mirlo se detuvo
en la rama del cedro.

Traducción: Raúl Gustavo Aguirre.

Para leer más poemas del autor:




jueves, 1 de diciembre de 2016

POEMAS PROPIOS (34) ESPACIOS.

ESPACIOS


Se van borrando calles y avenidas,
ríos enteros, árboles, miradas,
promesas, gestos, hábitos.

Los cuerpos separados generan un vacío,
crece sin contención la desmemoria
y se apagan las luces del recuerdo.

Y vamos siendo menos asequibles,
menos dados al rito del asombro,
menos campo a través y más frontera.

La vida cuando ya no quedan puentes,
ni retos que afrontar desmesurados,
ni margen ya de error.

Del poemario inédito: “Instinto”


Imagen: Kandinsky


lunes, 28 de noviembre de 2016

ENTREVISTA PUBLICADA HOY EN EL PERIÓDICO "LA PROVINCIA" A PROPÓSITO DE "LA MUJER DE LAVA"

"LO QUE ESCRIBE EL POETA SIEMPRE ES UN MAL REFLEJO DE LO QUE TIENE CONCEBIDO"

"Pienso que en los momentos de nuestra historia durante los que hemos sufrido, en los periodos de profunda crisis, desde la época de los guanches, la mujer ha sido un elemento de resistencia y cohesión social", asegura el poeta José Miguel Junco

Alejandro Zabaleta 28.11.2016 | 02:39
José Miguel Junco.
José Miguel Junco. LP/DLP
Junco presentó el pasado jueves en el Museo Poeta Domingo Rivero el poemario 'La mujer de lava', su décima entrega lírica. Nucleadas en torno a cuatro polos temáticos, las composiciones cierran un ciclo en el quehacer de este escritor.

La metáfora de la mujer como isla preside el principal segmento de este poemario. ¿Por qué esa mujer-isla?

Se establece ese símil en unos poemas de corte algo simbolista, a base de visiones y percepciones un poco contradictorias pero que de alguna manera se aúnan. Hay dos ideas. Por una parte está el nacimiento paulatino, por acumulación del magma, y después se van creando las condiciones para que se produzca la vida y pueda llegar gente. Porque yo, a mi edad, estoy buscando el origen. Luego está esa imagen de la mujer isleña en particular, el anonimato en un segundo plano, la capacidad de concebir la vida, de gestarla, de alumbrarla. Pienso que en los momentos de nuestra historia durante los que hemos sufrido, en los periodos de profunda crisis, desde la época de los guanches, la mujer ha sido un elemento de resistencia y cohesión social. Esas dos ideas se contraponen y fusionan en el libro.

¿Sería esa fusión la identificación que acogen algunos poemas entre generación en sentido cosmogónico y en sentido de engendrar?

Sí, la mujer es todo, es también el origen, en ella se asienta el ser humano porque es capaz de generar vida, pero no sólo alumbrándola. También en la época de escasez, cuando faltaba la lluvia... entonces era la mujer quien asumía el coraje necesario para seguir adelante. Por eso yo acostumbro a desear "que la mujer de lava sea contigo". Pero lo digo en un sentido ecuménico, laico, que esa mujer se te muestre en los momentos difíciles, ella es como un símbolo.

Siguiendo es línea analógica vincula el líquido amniótico al atlántico, como dos aguas generatrices, investidas para incubar vida.

Sí, es como si el mar estuviera dentro, es la fuente, lo que nos aleja y lo que nos acerca. Decía Jorge Manrique que nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar. Vivimos, nacemos en la mar y morimos en la mar, en estas rocas. En el caso de los isleños nuestras vidas no son los ríos, son el mar.

Su lenguaje, muy plástico, da cuenta de una naturaleza magmática. ¿Por qué piensa el paisaje insular en términos de cierta violencia?

Cuando escribía ese poema en seguida me vino a la mente El Atlante [monumento situado en la salida de la ciudad en dirección a Arucas] de Tony Gallardo, a quien conocí y con quien compartí inquietudes. Es un símbolo idóneo para reflejar esa fusión, la mujer que mira al mar como ofrenda pero también como precaución., Me asombra la imagen de esas rocas perdidas dentro de un océano, resistiendo por encima del mar y siendo capaces de mantener la ilusión de vida durante tantos siglos. Me da idea de esa provisionalidad. Veo la condición insular como un hecho peculiar, como algo que de alguna manera nos marca, más allá de las ideas que cada uno pueda tener. Ser isleño nos da unas características especiales, nos hace más nostálgicos.

Los poemas agrupados bajo el epígrafe 'Donde estamos escritos' llaman al inconformismo y la resistencia. ¿Qué valor tiene esa disidencia en tiempos como los actuales?

Hay un instinto de conservación hasta en las peores condiciones imaginables, hay algo en el ser humano en el momento más crítico que nos invita a hacer un gesto para erguirnos y seguir adelante. Un poema se llama "Afán del caracol". Se ha comprobado que en el caracol hay un músculo que con enorme esfuerzo lo tiene que ir moviendo para avanzar milímetros. Y sin embargo lo sigue intentando. Creo que es una imagen aleccionadora. Un instinto nos impele a intentar levantarnos. Importa no quedarse ahí dejándose llevar por la corriente, que haya cierta señal de reacción, incluso de rechazo. Eso es señal de vida.

En la composición 'El lenguaje de los pájaros' aparece la vieja idea del mundo como libro que se presta a ser leído, y son precisamente los pájaros quienes deletrean su texto.

Nosotros tenemos la palabra, pero la palabra tiene limitaciones. Por contra, lo que un pájaro dice con su canto tiene muchos más matices. El lenguaje de los pájaros es, desde mi punto de vista, mucho más rico y ejemplificador de lo que a uno le gustaría decir.

Además de César Vallejo, al que se cita expresamente, ¿qué otras voces poéticas tutelan estos versos?

Tengo todo un conjunto de referentes. Jorge Manrique es, para mí, atemporal. Sus coplas se podrían escribir ahora, sin adornos, sin arabescos, sin una sola palabra que sobre; cada palabra está perfectamente ajustada a lo que se quiere transmitir. Y Juan de la Cruz, esencia de la poesía mística, de la duda, del balbuceo. Porque la poesía no tiene adjetivos, es esencia o no es. Borges también me parece un poeta inmenso.

¿Qué le interesa del Borges poeta?


Él tiene la capacidad de hacernos creer que no se trata de ser originales, sino de la feliz búsqueda y el encuentro de algún matiz, de un modo de entonar. Creo que en mi poema Eximentes, de este último libro, se da esa dimensión, porque mientras lo escribía me di cuenta de que el mismo tema ya aparecía en Carta de Miguel Hernández y en Amor constante más allá de la muerte de Quevedo. A propósito de su poema El Golem, Borges explica que el Golem es al rabino que lo creó lo que el hombre es a Dios y lo que el poema es al poeta. Es decir, el poeta tiene su obsesión, su paradigma de poema, pero lo que escribe después es un mal reflejo de lo que tiene concebido. Es preferible la sana teoría a la práctica deficiente. Nunca vamos a poder plasmar exactamente lo que tenemos en la cabeza.



domingo, 27 de noviembre de 2016

TEXTO DE LA INTERVENCIÓN DEL POETA PEDRO FLORES EN EL ACTO DE PRESENTACIÓN DE LA MUJER DE LAVA

SOBRE “LA MUJER DE LAVA” De José Miguel Junco Ezquerra

*Pedro Flores.


Dice en el poema Contextos, en la parte del poemario que nos ocupa titulada
Botella al mar:

Los de mi generación nacíamos un poco más viejos

No pretendo, ni está entre mis preferencias a la hora de hablar de poesía, entrar en el
pantanoso terreno de las divisiones generacionales ni en sus siempre dudosas nóminas y
"contranóminas", el modelo generacional mismo, al que ninguno escapa, me parece
una manera sesgada y pobre de abordar el fenómeno literario y poético, rechazo en el
que no soy, evidentemente, ningún pionero.

Pero si me gustaría, (y ahora dirán ustedes no se iba a meter pero se mete) rememorar
el estado de la cuestión, la cuestión poética más cercana, cuando tengo las primeras
noticias de la poesía de José Miguel Junco, aunque ni la cuestión ni la poesía de Pepe
necesiten estas consideraciones en absoluto. Y es que el verso antes referido, por el
acierto enorme y la verdad que creo conlleva, me parecen un buen punto de partida para
la no siempre fácil tarea de hablar sobre una colección de poemas (veremos porque no
un libro en mi modesta opinión más tarde) que me ha hecho disfrutar en mi condición
de irredento y hedonista lector de poesía.

A principios de la década de los noventa del Siglo XX los que hacía unos pocos años
balbuceábamos nuestros primeros enigmas, tuvimos la ocasión de darlos a conocer, no
sin cierta dosis de pedantería ingenua, en revistas, certámenes y lecturas que, en gran
medida impulsadas por nosotros mismos, creo que revitalizaron, si se me permite tal
afirmación, en la medida de nuestras pobres posibilidades, el panorama literario de
nuestra ciudad, o al menos así se pensó y escribió en su momento.

Los que por entonces teníamos entre veinte y treinta años, por fijar unos márgenes
siempre frágiles y discutibles, teníamos como referencias más cercanas en lo geográfico
a poetas que por entonces eran veinticinco o treinta años mayores que nosotros y que
tenían firmes y muy reconocidas trayectorias, en una escala o en otra, en este oficio de
la poesía. Naturalmente unos tenían hacia nosotros posturas más amigables en lo
personal y curiosas en lo literario, otros eran indiferentes en ambos sentidos o en alguno
de ellos, y no pocos fueron hostiles y beligerantes ante las nuevas voces, incluso a veces
de un modo indiscriminado y corporativista.

En esa época uno era de naturaleza más gregaria, creía de un modo un tanto pueril y
prejuicioso en una suerte de hermandad en la poesía, de “conmilitancia” en estos
asuntos del verso, influenciados por nuestras lecturas fundacionales, también por
nuestra condición insular; ultraperiféricos en cuanto a lo geográfico y al hecho mismo
del ejercicio de la poesía.

En esa visión, discutible, como dije, ingenua, heredada de nuestros mayores y de los
manuales de Literatura que no hacía mucho estudiábamos y de cierta visión romántica,
nos llevó enseguida a hacemos la pregunta de dónde estaba aquellos poetas que
ocupaban ese eslabón en cierta manera perdido aunque sus potenciales integrantes se
cruzaran con nosotros cada día por la calle. Pronto descubrimos a un buen número de
autores diez o quince años mayores que nosotros que, oh, herejía, no habían sido en
general encuadrados en generación, grupo o estética según los cánones vigentes, aunque
cada vez menos. La mayoría de esos autores había empezado a tejer su propia red de
enigmas seguramente en los últimos setenta y primeros ochenta, varios de ellos ya había
dado a la imprenta, porque no había redes de las otras, uno, dos o incluso más libros, y
creo que no cometo una gran injusticia si digo que la generación que les precedía, y
pido excusas de nuevo por la nomenclatura usada, había sido, salvo escasa y honrosas
excepciones algo mezquina para con ellos.

Entre esos autores hubo dos que literariamente me interesaron sobre los demás y cuya
amistad fue paralela a la lectura de su poesía, esos poetas fueron Teodoro Santana y
José Miguel Junco, ambos hacían una poesía humana, por hablar de sus similitudes
influenciada por los poetas hispanoamericanos que yo también leía, por Neruda, el turco
Nazim Hikmet o Vladimir Maiakovski por citar algunos en el caso de Santana, y más
vallejiana, con mucho de Alonso Quesada o García Cabrera como ingredientes
autóctonos en Pepe Junco, que para sus momentos menos íntimos y más políticos
también echaba mano de Neruda o Agustín Millares.

Ambas poéticas, cada una en su tono, me hicieron feliz como lector ya en su
momento, y no han dejado de hacerlo desde entonces. Recuerdo la lectura llena de
hallazgos de un libro que me conmovió hondamente y fue el primero de nuestro poeta
que leí, ya a principios de los noventa titulado Hacer las paces, ahí estaba la poesía que
yo quería leer y que en gran medida, junto a otras poéticas, ya apuntaba un modo si no
nuevo si diferente de conjugar este oficio.

Desde los años setenta pues está nuestro poeta llamado a la puerta de esta casa en
llamas que es la poesía, incidiendo en este naufragio que quizá también sea, en esta
tautología, en la búsqueda del poema perfecto, que no existe, y cuya persecución recibe
el nombre nebuloso e indefinible de Poesía.

La concepción que él tiene de este suceso inacabable es la que yo modestamente
comparto, José Miguel Junco entiende que aquí se trata de un oficio solitario y doliente,
que aquellos gregarismos y rebaños forman quizá parte de un proceso de aprendizaje y
nada más, de una enfermedad, como él mismo ha dicho hace poco, seguramente una
enfermedad me atrevo a añadir en la que, como escribió hace cinco siglos un poeta
persa, el que busca curación no es digno de la herida.
Decía más arriba y prometí aclarar que no estamos ante un libro de poemas, ni
siquiera y como parece ante varios libros, el libro que Pepe Junco escribe no se termina
jamás, él está inmerso en la búsqueda de la que hablábamos, su aprendizaje, su
administración luminosa de la humildad, su fértil insatisfacción, son sus colores de
batalla, a nosotros nos deja este espejismo, esta cáscara, lo que se le cae en el trote de su
persecución interminable. La poesía de Junco es el rescoldo de una hoguera, la huella
que a su vez deja el explorador inmerso en su implacable cacería.

Si se pasa la mano lentamente
se sabe que hubo vida.

Nos lo dice el poeta en el bellísimo poema titulado Fósil.

Pero he aquí que esa ascua, esas migas de pan que señalan el camino son la Poesía con
mayúsculas. Hace tiempo que nuestro poeta descubrió que la poesía no es el camino ni
es el destino, ni el bosque en el que el drama sucede, ni siquiera son las miguitas con las
que ingenuamente tratamos de eludir la noche y el olvido, sino los pájaros, los de esa fe
cóncava, que nombra en el poema Los pájaros del sur, que se comen la posibilidad del
regreso.

Escribió el poeta José Kozer, otro autor de estirpe vallejiana cuya gozosa lectura sé
que comparto con Pepe Junco, el siguiente verso:

Yo escribo en todos los estilos, me robo a todos los poetas.

También la lectura de La mujer de lava nos deja esa sensación de multiplicidad; el
poeta debe ser también un carroñero, un chacal famélico que pule los huesos que
encuentra en los andurriales de su mundo calcinado. Hay que olisquear
concentradamente, discernir entre el espejismo y el verdadero oasis, para hallar el
secreto tuétano que es la poesía y de cuyo alimento depende nuestra vida.

Nuestro autor es capaz de ser telúrico, magmático, en la parte que da nombre al
conjunto, La mujer de lava, muerde donde el Neruda más alto, el de Alturas del Machu
Pichu del Canto general, sin olvidar al más elemental Neruda de las odas, y mostrar su
estirpe Vallejiana en el tono de muchos de sus textos, es Daltónico, lorquiano,
Juarrozista, Mutista de la iglesia de san Álvaro, sin duda es capaz de escribir en todos
los estilos y de robarse a todos los poetas.

Quién sino un poeta jodidamente carroñero y de insaciable hambre es capaz de
olisquear y traemos en las fauces la cara de asombro del conserje de la Biblioteca de
Alejandría del envidiable poema que titula Desolación. Un poeta de verdad que urde,
como debe ser, magníficas mentiras es el que tenemos delante, un chacal hambriento, un
explorador siguiendo el rastro de una bestia que quizá no exista y a la que jamás, por
suerte, encontrará, porque la bestia está dentro de él y la lleva a donde va.

Botella al mar, ha querido titular Pepe Junco así una de las partes de su libro, o de su
no libro, según se mire y poco importa. En el epígrafe que lo abre se pregunta otro de
los poetas que forma parte de nuestro poeta, José Emilio Pacheco, por qué publicamos
lo escrito, por qué lanzamos a un mar ya repleto de botellas y mensajes y basura nuestra
propia ración de vidrio y memoria, nuestra ración de basura y creo que el poeta que nos
ocupa le responde más adelante con unos versos que, por sí solos, ya justifican la propia
botella al mar de Pepe Junco, ya le eximen de su delito de contaminación:

Porque también retoman los vencidos
el arte del amor, eso es humano,
el ansia de trepar memoria arriba,
las ganas de comer, eso es el hambre.


* Pedro Flores es autor de más de veinte libros de poemas cuyo colofón ha sido, hasta el momento, la reciente publicación por parte la de Editorial Renacimiento de una antología de su obra poética: Salir rana.

Ha ganado un importante número de premios en certámenes nacionales e internacionales. Es también autor de narrativa y teatro.