martes, 20 de septiembre de 2016

POEMAS PROPIOS (28) MEMORIAS.

MEMORIAS


Mi madre guarda memoria de las cosas.
Guarda memoria de las cosas que ocurrieron
y también de las cosas que no ocurrieron
y de las cosas que podrían ocurrir.

Y por las noches las recuerda antes de dormirse.
Las recuerda como si estuvieran sucediéndole
en ese mismo instante en que ella las rescata,
en ese mismo instante en el que enciende una vela.

Primero recuerda las cosas que sucedieron
y a veces se le hace un charquito junto a la almohada
y a veces no se sabe si la luz surge de la vela que encendió
o es la luz de sus ojos cuando ella era muy joven.

Después pasa su tiempo recordando
las cosas que nunca sucedieron de verdad
pero que ella recuerda con inquietud
y reza por ellas porque no tuvieron la oportunidad de suceder.

Después se pone de lado y recuerda las cosas que acaso ocurrirán
y va haciendo montoncitos con las cosas buenas
y se los guarda con cuidado entre los pechos
para que no se les vayan a olvidar cuando despierte.

Y hace otro montoncito con las cosas malas
que no se sabe si ocurrirán o no
y les prende fuego con la llama de la vela
hasta que quedan reducidas a ceniza.

Después ya se deja vencer por el sueño
aunque un ojo permanece expectante
por si  algunas de las cosas malas ocurren
y la cogen a ella dormitando en el limbo.

Del poemario inédito: “Voces”


Imagen: William Balfour Ker.


jueves, 15 de septiembre de 2016

ENTREVISTA A LUIS JUNCO SOBRE: "ENTRELAZAMIENTOS"



ENTREVISTA A LUIS JUNCO SOBRE SU ÚLTIMA NOVELA: ENTRELAZAMIENTOS


¿Puedes resumir de qué trata esta última novela tuya y qué la diferencia de las anteriores?

Entrelazamientos rompe sobre todo con la estructura lineal que hasta entonces había utilizado para mis historias. A partir de un cuento (lineal) que había escrito en De amar y andar por casa, construyo un relato de cierta complejidad. Un suceso de mi infancia es la base del cuento y también de la novela, cuando un nuevo acontecimiento de 40 años más tarde me hace replantear el acontecimiento inicial. Pues llego a la conclusión de que lo que lleva del presente al pasado –y a reconstruir lo que ha sucedido entre los dos momentos- no es una sola línea o trama, sino que hay muchas historias  cuyo entrelazamiento lleva de uno a otro. Historias que en ocasiones aparecen muy separadas e independientes pero que en ciertos momentos se unen en una “causalidad” que sorprende. El conjunto de esas historias da una visión del acontecimiento inicial muy diferente y muy completa.

¿Ese acontecimiento inicial al que te refieres era la visita de un fantasma a la casa en que vivías de niño durante los domingos?

Sí, en nuestra casa de la calle Travieso, en Las Palmas, cuando éramos niños. Cuando durante los domingos la familia se ausentaba de la casa, nos visitaba un fantasma. Un fantasma que más tarde supimos que tenía que ver con los antiguos propietarios de la casa, los marqueses de La Quinta Roja. Ese es el origen de la novela.
  
¿Por qué ese título, Entrelazamientos?

Pues porque además de esa relación entre las historias que van apareciendo cuando intento reconstruir aquel acontecimiento inicial, la palabra refiere a un concepto muy preciso y profundo de la realidad física de la que todo forma parte (incluidos nosotros), el entrelazamiento cuántico. Según este concepto, hay partículas materiales (de las que también nosotros estamos hechos) que a pesar de estar separadas enormemente en el espacio y en el tiempo, están entrelazadas, de tal manera que lo que le ocurre a una influye instantáneamente en las demás.

¿Y eso puede ocurrir con, digamos, historias humanas?

Entiendo que esa es la idea que está en el fondo de esta novela y no como una especulación gratuita, sino fundamentada. De hecho, en el primer capítulo intento resumir de la manera más clara y concisa que he podido las bases de esa teoría de la realidad y de la que se deriva la ficción que escribo.  La estructura de esto último (lo que escribo) es en muchos aspectos reflejo de aquello.  Por ejemplo, esa suma de historias que componen la novela me parece reflejar la idea del físico teórico y premio Nobel Richard Fenyman y sus múltiples historias, según la cual si una partícula tiene cuatro posibilidades para ir de A a B, el resultado correcto solo se obtiene al sumar las cuatro historias a la vez, cada una con un "peso" que representa la probabilidad de que ocurra cada historia.

¿Y no temes que la lectura de ese primer capítulo dedicado a la física cuántica pueda disuadir a un lector normal a seguir leyendo?

Sí, fui consciente de eso desde el principio.  No solo eso, sino que es posible que en algún caso me gane el calificativo de petulante, sabiondo y cosas del estilo. Pero como digo en el inicio de la segunda parte de la novela, ese capítulo me pareció necesario y "era lo que me pedía el cuerpo".  Y además, honestamente, creo que en la mayor parte de las veces, para que una obra merezca la pena es imprescindible el esfuerzo del creador, pero también es necesario el del lector.

Además de en el primer capítulo, de manera transversal la presencia de reflexiones o temas científicos están presentes a lo largo de toda la novela.  ¿Por qué y a qué crees que se debe el rechazo de algunos lectores a esos temas "no literarios"?

Porque creo que en la estructura de la realidad de la que formamos parte no existe esa división entre las ciencias y las letras. Ambas forman parte inseparable del mismo entramado. La división es resultado de una evolución cultural especialmente occidental y la seguimos padeciendo a día de hoy. Y por otra parte porque creo en el potencial "poético" de temas considerados científicos y casi siempre soslayados en la literatura.
En cuanto al rechazo, me parece que obedece a varias causas. Una de ellas procede de los propios humanistas, que consideraban la intrusión de las ciencias en ciertos temas, hasta entonces objeto de la atención de los poetas, poco menos que un sacrilegio. A tal respecto hay que recordar el ataque del poeta John Keats contra Newton, cuando éste puso de manifiesto la realidad física que está detrás de un arcoíris. Para Keats, Newton había acabado con el misterio. Otras causas tienen que ver con los temas científicos en sí mismos y nuestra capacidad de aprehender la realidad.  Durante millones de años la selección natural nos ha dotado de una estructura cerebral capaz de elaborar intuiciones certeras sobre la realidad más inmediata. Pero temas como la mecánica cuántica, la cosmología actual y la propia selección natural son muy recientes y no ha habido tiempo para crear la adecuada "circuitería" cerebral que nos ayude a entenderlos. Requieren mucho esfuerzo y adaptar herramientas hechas para otras cosas para poder comprenderlas, y por eso se rechazan.

Volviendo a la estructura de la novela, en ella distinguimos dos partes bien diferenciadas. Una primera en la que narras esas diferentes historias que confluyen en la historia inicial, la del fantasma.  Pero en la segunda parte todo tu esfuerzo se centra en el propio proceso de búsqueda o investigación.

Así es.  En la primera parte, y como se ha dicho, se narran historias separadas en el tiempo y en espacio -Las Palmas, 1957, 1870, 2011; Fuerteventura, 2011, 1740, 1770; Tenerife, 2012, 1709, 1840-, pero todas con un nexo de unión y  que apuntan a Diego Ponte del Castillo, octavo marqués de La Quinta Roja. La extraña muerte de la madre de este último, doña Sebastiana del Castillo, me lleva a una investigación tan extensa en personajes y temas de interés, y tan entrelazada con el núcleo principal de la historia, que decidí narrarla en forma de diario de investigación.

Resulta sorprendente la cantidad de documentos, personajes, lugares en los que realizas la investigación. Por solo aludir a estos últimos, tengo anotados: Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Garachico, Puerto de La Cruz, La Orotava, Puerto Lajas, La Oliva, Tuineje, Ciudad Real, Collado Villalba, Córdoba, los Archivos Federales de Suiza... ¿Cómo se puede lidiar con toda esta información recogida en dos años?

Creo que la época y elaboración de esta segunda parte, entre 2011 y 2013, fue la más enriquecedora para mí. Sí, consulté con muchas personas, revisé muchos documentos, visité muchos lugares con un objetivo determinado. Pero incluso en otros lugares y con otras personas con las que me relacionaba por esa época, pareciera como si llevara en la cabeza un GPS y un detector especial que sorprendentemente me llevaban a una información esencial sobre lo que estaba escribiendo. Por ejemplo, ¿cómo explicar que estando en la consulta de un médico en Las Palmas casualmente echara mano de una revista en la sala de espera y allí leyera que la persona encargada del catering del Zoo de Londres en el año 1903 era el señor Charles Humberset, persona cuyo paradero en esa época me atormentaba? En muchas ocasiones la información la buscaba y recopilaba de una manera muy sistemática. Pero también había épocas de absoluta falta de información, de desaliento, de desesperación; milagrosamente quebradas por "milagros" como el que he descrito aquí. Otros los narro en el libro.

¿Y cuál fue tu criterio para seleccionarla y ordenarla para generar una narración coherente?

En principio el orden fue cronológico y atendiendo a lo que descubría cada día. Pero luego, cuando la información se acumulaba, decidí narrar según cuatro o cinco temas de interés: Descendientes, La Casa Amarilla, Los Archivos Suizos...
Lo de la selección fue algo más complicado, pues había que distinguir entre lo que era útil para mí y útil para la narración y para el lector. En este sentido, en un momento determinado tuve en mi poder 350 páginas de un expediente de los Archivos Federales Suizos sobre un personaje importante en la narración. Pero eran esencialmente un expediente sobre un trámite burocrático. Mi primera intención fue desecharlo; pero luego pensé que lo que le ocurría a este personaje a causa de la burocracia daba mucha más luz a su destino y resumí esas páginas al máximo intentando no perder la esencia. Aun así resultaba un relato muy extenso de cara al lector.  Y en esto, como en otros aspectos esenciales del contenido del libro, vino en mi ayuda mi editor y amigo Emilio Gavilanes. Él me aconsejó que aunque otras personas me dijeran que era extenso, lo dejara como estaba, pues el tono de ironía con que yo describía todo el asunto, no solo lo hacía muy llevadero para el lector, sino daba sentido a todo el conjunto.

Y puede resultar una pregunta reiterada, ¿qué de ficción y realidad hay en la novela?

Remedando a un reconocido político de actualidad que preguntado sobre un asunto de corrupción que afectaba a su partido respondió "Todo es falso, salvo alguna cosilla", yo diría lo contrario.  De todas formas, entiendo que lo importante es si el conjunto resulta verosímil. Como también se dice en el libro a propósito de esto, lo que sea verdad o ficticio es lo menos relevante. 



Bibliografía del autor:

En algún lugar del océano sigue escondida América, 1983.
Barranco viejo, 1986.
El asesino de Adelfas y otros crímenes de provincia, 1995.
Las cartas americanas de Prudencio Armengol, 1999.
Primera santología. Cuentos escogidos sobre personajes elevados, 2004.
Una carta de Santa Teresa, 2005.
De amar y andar por casa, 2007.
La cruz del inglés, 2008.
Viejas cartografías de amor, 2009.
Días de lluvia, 2014.
Entrelazamientos, 2016.

LECTURAS RECOMENDADAS: ENTRELAZAMIENTOS. LUIS JUNCO.



“ENTRELAZAMIENTOS”

AUTOR: LUIS JUNCO.

EDICIONES DE LA DISCRETA.
Madrid, 2016.

CIENCIA Y LITERATURA

Cada partícula elemental de las que estamos hechos va acompañada de una enorme cantidad de partículas idénticas que influyen sobre ella pero que son partículas fantasma. Y no solo ocurre eso con electrones, átomos y moléculas de nuestro entorno, sino que nosotros y el mundo material que nos rodea vamos acompañados de una innúmera cohorte fantasmal. Son como nosotros mismos –son nosotros mismos– pero no somos conscientes de ellos porque forman parte de otros universos.

Esta afirmación, proveniente de los avances realizados en el marco de la física cuántica, constituye, junto a otras pormenorizadas y apasionantes explicaciones en el primer capítulo, el punto de partida de la que probablemente sea la, hasta ahora, obra más ambiciosa del autor.

Luis Junco tiene tras de sí un amplio recorrido literario con más de 10 publicaciones desde su primera novela: “En algún lugar del océano sigue escondida América”, publicada en 1983, hasta este deslumbrante “Entrelazamientos”. Un recorrido de más de 30 años que lo refrendan como un narrador experimentado.

En esta su nueva propuesta, aunque manteniendo algunos rasgos característicos de su estilo, el autor nos sorprende con un enfoque de novela experimental en la que diferentes historias, aparentemente inconexas, se van sucediendo, entrelazando, hasta constituir un gran mosaico en el que el todo solo puede entenderse por el engarce entre las diferentes partes que lo componen, en un tiempo y un espacio más complejos que lo convencionalmente asumido.

 Muchos de esos universos son idénticos al que conocemos, y en ellos existimos en iguales circunstancias a las que en este experimentamos. En otros muchos hay ligeras variaciones y vivimos diferentes circunstancias. En otros no existimos. La realidad es multiversal. Ese supuesto “desparrame” del que hablaba la física cuántica, el experimento de la doble rejilla, el principio de incertidumbre, los diferentes resultados que dan las matemáticas para una partícula, quedan explicados de esta manera.

La novela se estructura en torno a algunos hechos y personajes que van a ir, de algún modo, entrecruzándose, entrelazándose a lo largo de la trama: un recuerdo de la infancia que ha permanecido vivo en la memoria; Doña Sebastiana del Castillo, marquesa de la Quinta Roja; una operación sufrida por el narrador tras un infarto y sucesos históricos ocurridos en las islas en distintas épocas.

 Con estos hilos va trenzando una historia que no sigue un orden cronológico  pero cuyos distintos capítulos se irán armonizando de una manera natural a través de eslabones que irán pergeñando una cadena de acontecimientos en la que lo real, lo ficticio y lo autobiográfico se mezclan sin que pueda distinguirse con precisión qué es lo que corresponde a cada apartado.

Cuando era niño viví en Travieso, esquina con Triana, en Las Palmas, en una hermosa casa grande y señorial que aún existe. La había comprado mi bisabuela a una marquesa, la de La Quinta Roja, a principios del siglo pasado,…

Este el hilo del que arranca la historia. En esa misma casa algo aparentemente anómalo, que el narrador conserva como un recuerdo vívido, sucede con cierta periodicidad:

Don Mauricio, esta tarde, después de que ustedes se marcharan, sentí subir a alguien, que resultó ser un señor un tanto raro. Como quiera que vi que continuaba hacia arriba, salí para decirle que no había nadie, que ustedes se habían marchado. ¿Y qué cree usted que hizo? Pues nada, como si no me hubiera oído, continuó hacia arriba sin hacerme el menor caso. Eso sí, despacio y tosiendo a intervalos.

El narrador refiere una experiencia personal que obviamente puede ahora contarnos:

…Pocos años más tarde, y como ya dije, me operaron del corazón. Y aunque después de esa operación las cosas en apariencia continuaban sin variación, algo en mi interior me mostraba la vida de manera muy diferente. ¿Desaparecí de mi mundo habitual y había entrado en otro muy parecido pero diferente? Ideas, personas y creencias se me presentaron con otras e insospechadas apariencias. También mi visión de la escritura y la necesidad de sentir e indagar a través de ella.

Una de las cosas que aprendí a partir de aquella experiencia es que en muchos universos he escrito este mismo relato: en algunos con narraciones idénticas; pero en otros las relaciones son ligera o totalmente diferentes. Cada una representa un mundo distinto en el que está involucrada mi propia vida. Y todas las narraciones son verdaderas. Esta es solo una de ellas y así debe considerarlo el lector.

Un viaje a la isla de Fuerteventura hará que los fantasmas del pasado resuciten y empiecen a establecerse vínculos que de algún modo dan sentido a hechos aparentemente aislados pero que tienen una explicación que terminará por resultarnos evidente.

La narración se centra ahora en uno de esos hilos: ¿qué ocurrió realmente con la marquesa de la Quinta Roja? ¿Cómo se explican las extrañas circunstancias de su muerte? ¿Qué vincula a los herederos de la marquesa con el espionaje alemán durante la primera guerra mundial? ¿Cómo se entrelaza la herencia con el establecimiento en Tenerife de un laboratorio para el estudio de los primates auspiciado por un conocido científico alemán?

Una investigación exhaustiva, nuevos enlaces imprevistos, personajes anónimos que dan cuenta de aspectos no evidentes, fenómenos especulativos que andan detrás del enigma, una apasionante búsqueda de razones que puedan arrojar luz sobre el misterio de la marquesa, uno de cuyos descendientes solía subir las escaleras de la casa en la calle Travieso cuando estaba vacía, y desde cuya azotea un niño se precipitó y fue conducido a una temprana y trágica muerte.

 La misma casa en la que nació el narrador de esta historia que un día se vio sorprendido por el súbito ataque de una angina de pecho que lo llevó a una situación límite a la que logró sobrevivir, hecho por el cual podemos ahora conocer todos estos entrelazamientos.

…Sin embargo, ya hace algún tiempo que se ha abierto una ventana en este triste escenario de impedimentos. Se han descubierto sistemas de partículas materiales –de las que también estamos hechos nosotros– que por encima de cualquier separación están unidas por un indisoluble cordón umbilical que las lleva a comunicarse de manera instantánea. Lo que le ocurre a una es registrado de inmediato por todas las demás. Como si ellas mismas o eso que las une formara parte del propio tejido espacio-temporal. Para algunos es prueba de que todo está conectado con todo lo demás. Sin embargo, para otros es otra manifestación del multiverso del que formamos parte, prueba de la innumerable cantidad de fantasmas que nos acompañan, cuya invisible pero cierta presencia se demuestra en esas circunstancias.

Es en este contexto, en esta realidad compleja y “multiversal” donde las cosas empiezan a adquirir un sentido y una dimensión que poco tienen que ver con la manera convencional de entender el tiempo y el espacio, la relación entre ambos y nuestro propio devenir.

Una exhaustiva investigación previa, un lenguaje preciso, el detallismo en la descripción, el lirismo en algunos de los pasajes de la novela, un ritmo acompasado y un uso del humor que en algunos casos puede llegar al esperpento, son algunas de las características que constituyen el modo de hacer del autor, su sello personal.

Una novela ambiciosa que exige del lector de una lectura detenida, e invita a sumergirse en cualquiera de sus muchos posibles comienzos, con la seguridad de que en algún momento uno mismo se sentirá protagonista de un destino común que compartimos no solo con los personajes que van apareciendo, sino con los fantasmas que nos acompañan. Y, conscientes o no, con nosotros mismos allá donde nuestras partículas se reproducen y formamos parte de otros universos.

Señalar, finalmente, que se trata de una edición muy cuidada, sello inconfundible de Ediciones de La Discreta, con aporte de un interesante material fotográfico que no hace sino enriquecer nuestra experiencia lectora.

En la siguiente entrada publicamos una entrevista con Luis Junco sobre algunos de los aspectos de esta novela que creemos puede servir para enmarcar mejor en contexto y las motivaciones que auspiciaron su elaboración e hicieron posible su “nacimiento”.




domingo, 11 de septiembre de 2016

SOBRE LA POESÍA (6) POESÍA Y LIBERTAD (FRAGMENTO) CESARE PAVESE



POESIA Y LIBERTAD* (FRAGMENTO)

CESARE PAVESE


El pionero y el epígono: el primero inventa, comprende y sigue adelante; el segundo, impulsado por la evidente y ambigua fascinación de la tierra desconocida hasta ayer, vuelve a ella y se detiene, construye su casita, planta los árboles frutales y, guarda sus provisiones.

A veces se queda allí toda la vida, rodeado del respeto y el aplauso de los demás, sin darse cuenta de que a sus provisiones les falta el gusto de la tierra, del agua y del cielo. Es un literato. Casi siempre lo sabe y se enorgullece de ello. Es mejor así, por otra parte, que se desesperase de sí mismo; el literato que desespera de sí, es decir, que empieza a lamentarse, no se convierte en poeta, sino en un literato peor de lo que era.

El poeta —decimos— inventa, comprende y sigue adelante. Pero ni siquiera él puede tomar las cosas en broma. A cada paso de su trabajo, de su conquista, lo espera el peligro de la Capua literaria.

 Uno siempre puede hacerse epígono de sí mismo: ceder a la tentación de detenerse más de lo debido, para explorar la región ya conocida y conquistada. Y lo trágico es esto: que mientras a un literato no le hace falta ser más que literato, un poeta debe ser también literato (es decir culto, según su tiempo) y dominar con mano segura este enredo de costumbres y complacencias que es su literatura. Su camino es el que siguen las almas sobre el puente del Paraíso: un filo de navaja, o si se quiere, una baba del diablo.

viernes, 9 de septiembre de 2016

GRANDES POETAS (22) PABLO NERUDA. "Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta"...

PABLO NERUDA. 1904-1973


ALTURAS DE MACCHU PICCHU (FRAGMENTO)


DE: CANTO GENERAL

XII

Sube a nacer conmigo, hermano.

Dame la mano desde la profunda
Zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra,
Labrador, tejedor, pastor callado:
Domador de guanacos tutelares:
Albañil del andamio desafiado:
Aguador de las lágrimas andinas:
Joyero de los dedos machacados:
Agricultor temblando en la semilla:
Alfarero en tu greda derramado:
Traed a la copa de esta nueva vida
Vuestros viejos dolores enterrados.
Mostradme vuestra sangre y vuestro surco,
Decidme: aquí fui castigado,
Porque la joya no brilló o la tierra
No entregó a tiempo la piedra o el grano:
Señaladme la piedra en que caísteis
Y la madera en que os crucificaron,
Encendedme los viejos pedernales,
Las viejas lámparas, los látigos pegados
A través de los siglos en las llagas
Y las hachas de brillo ensangrentado.
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.
A través de la tierra juntad todos
Los silenciosos labios derramados
Y desde el fondo habladme toda esta larga noche
Como si yo estuviera con vosotros anclado,
Contadme todo, cadena a cadena,
Eslabón a eslabón, y paso a paso,
Afilad los cuchillos que guardasteis,
Ponedlos en mi pecho y en mi mano,
Como un río de rayos amarillos,
Como un río de tigres enterrados,
Y dejadme llorar, horas, días, años,
Edades ciegas, siglos estelares.

Dadme el silencio, el agua, la esperanza.
Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.
Hablad por mis palabras y mi sangre.

Para leer todo el libro:



jueves, 8 de septiembre de 2016

POEMAS PROPIOS (27) ACUSE DE RECIBO.

ACUSE DE RECIBO


Querida compañera:
disculpe la tardanza en responderle.
No vaya usted a pensar que la he olvidado
ni vaya usted a creer que he preferido
sin más hacerme el loco.

Lo cierto es que en verdad no ha sido fácil
hallar una respuesta, bien que provisional
pero plausible, a tan arduas cuestiones.
Ojalá no sea inútil.

En cuanto al asunto de si es inevitable
asomar la cabeza, me temo que lo es.
Distinto cuando éramos apenas renacuajos
de mundos submarinos.

No parece que haya triunfado el avestruz
ni el topo con sus miedos recurrentes
ni, por mucho que nos coman, los gusanos,
sin norte y en tinieblas.

No se trata de asomarla sobre las otras,
ni de sobresalir en esta selva impía;
sino de que más bien en los pulmones
es esencial el aire.

En cuanto a si es preciso que en un punto concreto
del tiempo encomendado que nos cumple
se den las circunstancias todas juntas,
la cosa no está clara.

Según parece, aun siendo terminales,
hay una inclinación, una deriva
que controla el instinto
y nos lleva a salvarnos.

Por eso deambulamos por las calles anónimas,
por eso es que subimos las paredes,
por eso se nos nace un nudo en la garganta,
porque somos así.

Querida compañera:
no vaya usted a pensar que la he olvidado.
Espero que esté bien,
escriba pronto.

Del poemario inédito: “Voces”

Imagen: Vermeer








martes, 6 de septiembre de 2016

SOBRE LA POESÍA (5) "EL ARCO Y LA LIRA" (FRAGMENTO). OCTAVIO PAZ.

 EL ARCO Y LA LIRA. OCTAVIO PAZ. (FRAGMENTO)

Cuando el ritmo se despliega frente a nosotros, algo pasa con él: nosotros mismos. En el ritmo hay un «ir hacia», que sólo puede ser elucidado si, al mismo tiempo, se elucida qué somos nosotros. El ritmo no es medida, ni algo que está fuera de nosotros, sino que somos nosotros mismos los que nos vertemos en el ritmo y nos disparamos hacia «algo».
El ritmo es sentido y dice «algo». Así, su contenido verbal o ideológico no es separable. Aquello que dicen las palabras del poeta ya está diciéndolo el ritmo en que se apoyan esas palabras. Y más: esas palabras surgen naturalmente del ritmo, como la flor del tallo.

La relación entre ritmo y palabra poética no es distinta a la que reina entre danza y ritmo musical: no se puede decir que el ritmo es la representación sonora de la danza; tampoco que el baile sea la traducción corporal del ritmo. Todos los bailes son ritmos; todos los ritmos, bailes. En el ritmo está ya la danza; y a la inversa.


domingo, 4 de septiembre de 2016

GRANDES POETAS (21) JOSÉ MARÍA MILLARES SALL. "LIVERPOOL" (FRAGMENTO)


JOSÉ MARÍA MILLARES SALL. ISLAS CANARIAS. 1921-2009


LIVERPOOL (FRAGMENTO)


Sobre vuestros curtidos rostros de paloma endurecida,
sobre vuestras sonrisas de sal y vino agrio, ya sobre los duros cristales
de la niebla,
está mi  alma, están mis ojos, amigos,
y sobre el último dolor de la tierra,
y sobre el último dolor de mis manos tanteando el duro cemento
de una puerta vacía,
y sobre la última agonía de las aguas está flotando mi corazón,
señores, mi corazón.

Por favor, abridme paso, dejadme cruzar este túnel de plomo,
que quiero ser el primero en llegar con mi sangre a los muelles de
Liverpool.

Amigos, vosotros que os perfiláis como aletas de pescado
sobre las últimas esquinas de los buques;
vosotros que de cada rincón saltáis de una bodega a otra
como sapos de azufre ardiendo, como tristes pezuñas de lagarto,
para husmear el rojo carbón de las calderas,
para darle vida al hierro como al alba le dais su fruto,
para darle aliento al agua que se aleja para siempre de la tierra,
del polvo que tanto amáis tras unos ojos,
decidme que puedo soñar en vuestros rostros de ceniza
y en vuestras sucias calles de alquitrán, y en vuestros hogares de
nata corrompida,
y echar la raíz de mi sangre como un ancla sobre vuestras jurisdicciones
marítimas,
porque además de ser un hombre como vosotros, soy un poeta,
y un poeta es un corazón más sobre la niebla del mundo.
Por favor, abridme paso, que quiero ser el primero en saludar con
mi sangre vuestras sonrisas de azufre
vuestras mujeres de estopa. Por favor, abridme paso.

Imagen: Manolo Millares.

Para leer más poemas del autor:

https://poetassigloveintiuno.blogspot.com.es/2010/10/1414-jose-maria-millares-sall.html

http://www.academiacanarialengua.org/archipielago/jose-maria-millares/bibliografia/


sábado, 3 de septiembre de 2016

POEMAS PROPIOS (26) WISLAWA.

WISLAWA


Ella veía una gota de agua a punto de caer,
una gota de agua pendiendo en un teja,
una gota de agua amenazada por el sol,
una gota de agua en las puertas del crematorio.

Y desde la ventana le dirigía palabras de ánimo,
palabras de verdad reconfortantes,
palabras salvavidas al borde mismo de la muerte
para que la gota de agua pudiera resistir.

Ella salía de la casa con precipitación,
calculaba el lugar exacto en el que habría de caer,
y se ponía debajo con un brillo en los ojos
para que la gota de agua le cayera en el pelo.

Después, con la gota de agua en la cabeza,
preparaba el café, corría las cortinas,
y se sentaba a escribir un poema de amor
sobre una gota de agua rescatada in extremis.

Ella celebraba así el acontecimiento de estar vivos.


Del poemario inédito: “Homenaje”


lunes, 29 de agosto de 2016

POEMAS PROPIOS (25) MUJER ACURRUCADA EN UNA ESQUINA.

MUJER ACURRUCADA EN LA ESQUINA

Era la emperatriz de las palomas mensajeras
por eso es que habitaba las esquinas.
Porque en cualquier momento
en mitad de la noche, incluso si nevaba,
incluso si ya el frío se hacía insoportable,
podía una paloma llegar hasta sus manos
con el aviso urgente de que algo iba a ocurrir:
tal vez un vendaval o un cataclismo,
tal vez el mar rompiéndose,
tal vez una matanza en la frontera,
tal vez el hambre que venía de lejos.
Por eso es que ella se acurrucaba en las esquinas
siempre atenta al movimiento de las nubes,
siempre mirando con el rabillo del ojo,
no fuera a ser que apareciera una paloma
con un mensaje urgente entre las alas
y cogiera desprevenido a todo el mundo.

Del poemario inédito: “Voces”

Imagen: Picasso.



domingo, 28 de agosto de 2016

SOBRE LA POESÍA (4) CITAS.

SOBRE LA POESÍA. (4) CITAS.

Leer un poema es oírlo con los ojos; oírlo, es verlo con los oídos.
Octavio Paz.


Un poema nunca se termina. Simplemente, se abandona.
Paul Valery.


La poesía es un eco, invitando a bailar a una sombra.
Carl Sandburg.


La autobiografía de un poeta son sus poemas. Cualquier otra cosa son notas a pie de página.

Yevgeny Yevtushenko

Los cisnes cantan antes de morir. No estaría mal que algunas personas murieran antes de cantar.
S.T.Coleridge

GRANDES POETAS (20) ALFONSINA STORNI. "TÚ ME QUIERES BLANCA"

ALFONSINA STORNI. ARGENTINA. 1892-1938


TÚ ME QUIERES BLANCA


Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

Biografía de la autora:

Más poemas de la autora:



jueves, 25 de agosto de 2016

POEMAS PROPIOS (24) EVOCACIÓN DE BORGES.

EVOCACIÓN DE BORGES


Sin que nadie lo turbe o desconcierte,
bañado el rostro en luz está evocando
a un general que pasa cabalgando
para resuelto desafiar la muerte.

O piensa en el rabí que quiso un día
dar forma y consistencia a lo sagrado
para acabar al fin desconsolado
tras los barrotes de una celosía.

O evoca sin mostrar de asombro mueca
la extraña e imprevisible circunstancia
de dos ciegos firmando en una instancia
ser los custodios de una biblioteca.

O recuerda una calle del poniente
que no volverá nunca a recorrer,
un libro que jamás podrá leer,
una memoria que eclipsó la mente.

O siente el infortunio de no ser
de entre todos los hombres que había sido
aquel en cuyo abrazo estremecido
había desfallecido una mujer.

Fechas, batallas, signos, inscripciones,
cielos, infiernos, limbos, purgatorios,
ruinas, augurios, ritos, promontorios,
tropas, escuadras, huestes y legiones.

En un combate en el que nadie vence,
en una guerra donde nadie gana,
una mano invisible que desgrana
el destino fatal del amanuense.


Del poemario inédito: “Homenaje”


miércoles, 24 de agosto de 2016

GRANDES POETAS (19) CÉSAR VALLEJO. "LOS HERALDOS NEGROS"

CÉSAR VALLEJO (PERÚ, 1892-PARIS, 1938)

LOS HERALDOS NEGROS (1918)


LOS HERALDOS NEGROS

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

Para leer más poemas del autor:

Para bajar las obras completas de César Vallejo:

El Che Guevara recita “Los heraldos negros”


lunes, 22 de agosto de 2016

SOBRE LA POESÍA (3) POESÍA Y CREACIÓN. ROBERTO JUARROZ.



SOBRE POESÍA (3)

ROBERTO JUARROZ: POESÍA Y CREACIÓN. DIÁLOGOS CON GUILLERMO BOIDO. (FRAGMENTO)

Quizá podamos iniciar esta conversación rescatando algunos rasgos fundamentales de lo que llamamos poesía moderna, desde la perspectiva de su óptica personal. En primer lugar: ¿es posible definir la poesía?

—Hay en la tradición del budismo Zen una anécdota, atribuida a Basho, con la que tal vez pueda contestar su pregunta. He estado explicando Zen toda mi vida, confesó una vez Basho, y, sin embargo, nunca he podido comprenderlo. Pero, dijo su interlocutor, ¿cómo puede usted explicar algo que no entiende? Oh, exclamó Basho, ¿también tengo que explicarle eso?

Definir la poesía es una imposibilidad, una utopía, algo que no puede hacerse. Yo preguntaría: ¿se puede definir la vida? ¿Se puede definir la muerte, la música, el amor? Sueño de una definición. 

Quizás esto le hizo decir a Novalis que la crítica de la poesía es un absurdo. No en vano, en el siglo XVIII el padre Feijóo, al referirse a la poesía, hablaba de ese no sé qué. Y no hace mucho Pedro Salinas decía: Todo comentario a una poesía se refiere a elementos circundantes a ella: estilo, lenguaje, sentimientos, aspiraciones, pero no a la poesía misma.

 La poesía es una aventura hacia lo absoluto. Es decir: la explicación de lo que no se comprende —en este caso, la poesía— sólo es posible por un único camino, la creación.


La creación sólo es explicable por la creación, así como el amor sólo es explicable o comprensible o ubicable por el amor. Basho vivía el Zen, lo creaba diariamente, se creaba en esa dimensión del espíritu en busca de lo absoluto. Y hay algo que los textos no señalan, pero que nosotros sabemos: Basho era, también, uno de los más grandes poetas de su tiempo. La única manera de recibir una creación, escribí alguna vez, es crearla de nuevo. Tal vez, crearse con ella.

POEMAS PROPIOS (23) AÑORANZA.

AÑORANZA

Más que a nada en el mundo añoraba la lluvia,
como si la lluvia fuera el heraldo de un deseo cumplido,
como si el advenimiento de la lluvia fuera confirmación,
aviso irrefutable de que algo bueno iba a ocurrir.

Ella era capaz de presentir la lluvia
porque le brotaban ramas de cerezos en las manos,
el olor inconfundible de las hojas de los cerezos en las manos,
el intenso color rojo del fruto de los cerezos en las manos.

Y salía descalza a fundirse con la lluvia,
como si la lluvia fuera el tan ansiado amante,
como si el amante se resbalara por su cuerpo,
como si una explosión de júbilo le creciera en la venas.

Y le nacían océanos abriéndose camino por los hombros,
lagos de una belleza extraordinaria bajando por los muslos,
mares con una fuerza incontenible bogando hacia la costa,
como si la lluvia fuera el punto culminante de la vida.

Ella presentía la lluvia
porque irrumpía espontánea la hierba por sus pechos,
toda la humedad de la hierba en sus pechos,
el excitante roce de la hierba en sus pechos.

Ella presentía la lluvia,
porque la lluvia se le desataba en la mitad de un éxtasis,
como una bendición, como el anuncio de la fertilidad
sobre las alas un paloma azul con una brizna de romero en el pico.

Ella era capaz de presentir la lluvia,
por eso es que salía descalza a celebrar su acontecer,
incluso antes de que la lluvia se hiciera presente,
incluso antes de que se fueran conformando las nubes.


Del poemario inédito: “Voces”


Imagen: Vincent van Gogh


sábado, 20 de agosto de 2016

LECTURAS RECOMENDADAS: LOS PERROS NEGROS. IAN MCEWAN.



"LOS PERROS NEGROS"

AUTOR: IAN MCEWAN

EDITORIAL ANAGRAMA

TRADUCCIÓN: MARIBEL DE JUAN

RAZÓN Y DESASOSIEGO

Una de las características más notables en la novelas de Ian McEwan es la de hacer que sus personajes enfrenten las consecuencias de esos traumas infantiles que por inesperados, y por la poca madurez que se tiene cuando  golpean, marcarán en gran medida el resto de sus vidas.

Es el caso de Jeremy, un hombre que perdió a sus padres en un accidente cuando tenía apenas ocho años. Esa tragedia lo llevará a buscar en otras personas mayores, los padres de sus amigos, un referente que de algún modo pueda paliar la ausencia:

Desde que perdí a mis padres en un accidente de carretera cuando tenía ocho años, he tenido los ojos puestos en los de otras personas.

Esta tendencia se repetirá involucrándose en la vida de sus suegros: June y Bernard Tremaine cuya biografía ha decidido escribir:

Y justo cuando ya no los necesitaba adquirí unos padres en forma de suegros, June y Bernard Tremaine. Pero no había hogar. Cuando los conocí vivían en países distintos y apenas se hablaban.

Estamos en el marco de la segunda guerra mundial, June y Bernard, una lingüista atractiva e inquieta, y un entomólogo con un planteamiento de la vida abiertamente racional, tras casarse, deciden afiliarse al partido comunista convencidos de que es la mejor manera de contribuir a la reconstrucción de un mundo distinto tras la desolación y la barbarie de la guerra:

En 1946 emprendieron un tardío y largo viaje de bodas que les llevó a Francia, y tras el cual vivieron toda su vida separados, aunque nunca se divorciaron.

La novela está dividida en cuatro apartados en los que, siguiendo un orden cronológico, el narrador va contando en primera persona los avatares que se van sucediendo desde el accidente de sus padres hasta el desenlace final en el que los perros negros, según parece mencionados por Churchill como metáfora de depresión, tienen un protagonismo relevante.

El modo en que Ian McEwan traza el perfil psicológico de los personajes y los distintos matices que esa forma de ser los conduce a actuar como lo hacen, es otro de los rasgos distintivos en la manera de hacer del autor.

En el viaje aludido que emprende la pareja se producirá un cambio decisivo en su visión de la vida y en su posterior relación.

June llegó a Dios en 1946 a través de un encuentro con el mal en la forma de dos perros.

Esta experiencia resultará determinante, ya que como consecuencia de la misma June emprenderá un viaje hacia su interior que la llevará a aislarse del mundo; aislamiento que se hará definitivo al sobrevenirle una grave enfermedad que la conducirá a una residencia de ancianos.

Bernard no consigue entender este rapto idealista de su mujer y, aunque termina desencantándose y abandonando el partido, a partir de la invasión de Hungría por las tropas soviéticas, su mente racionalista y sistemática le impide comprender el giro que se opera en June:

En compañía de Bernard siempre he tenido la sensación de que faltaba un elemento en su visión del mundo y que era June quien tenía la clave. La seguridad del escepticismo de Bernard y su invencible ateísmo me hacían recelar; era demasiado arrogante, demasiadas cosas quedaban excluidas, negadas.

Es en la dialéctica de esos cambios, de esas transformaciones, en la que transcurre la trama, con tres acontecimientos narrados de manera admirable: la entrevista del narrador con June en la residencia de ancianos, la visita apresurada a Berlín  de Jeremy y Bernard justo cuando está cayendo el muro, y el viaje de Jeremy a Saint Maurice de Navacelles.

Será en este último capítulo en el que Jeremy podrá conocer de primera mano la historia de los perros negros, lo que de algún modo le permitirá poner fin a la biografía que está escribiendo. Y siempre resonando en su interior las palabras de June en el último encuentro que celebraron en la residencia de ancianos:

«Jeremy, aquella mañana me topé cara a cara con el mal. No lo sabía en ese momento pero lo intuí en medio de mi miedo; aquellos animales eran la creación de imaginaciones envilecidas, de espíritus pervertidos que ninguna teoría social podría explicar. El mal del que te estoy hablando vive en todos nosotros”…



miércoles, 17 de agosto de 2016

GRANDES POETAS (18) FEDERICO GARCÍA LORCA. "NOCHE DEL AMOR INSOMNE"

FEDERICO GARCÍA LORCA. 1898-1936


DEL LIBRO: SONETOS DEL AMOR OSCURO.


NOCHE DEL AMOR INSOMNE

Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tú reías.
Tu desdén era un dios, las quejas mías
momentos y palomas en cadena.

Noche abajo los dos. Cristal de pena,
llorabas tú por hondas lejanías.
Mi dolor era un grupo de agonías
sobre tu débil corazón de arena.

La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado
de una sangre sin fin que se derrama.

Y el sol entró por el balcón cerrado
y el coral de la vida abrió su rama
sobre mi corazón amortajado.

Para leer más poemas de este autor:

Para saber más sobre el autor:


lunes, 15 de agosto de 2016

LECTURAS RECOMENDADAS: EN GRAN CENTRAL STATION ME SENTÉ Y LLORÉ. ELIZABETH SMART.



“EN GRAN CENTRAL STATION ME SENTÉ Y LLORÉ”
ELIZABETH SMART
EDITORIAL PERIFÉRICA
TRADUCCIÓN: LAURA FREIXAS


PROSA Y POESÍA, REALIDAD Y FICCIÓN.

Junto a los canales de Babilonia,
acordándonos de ti,
nos sentamos a llorar.

“El Cantar de los Cantares” Salmo 136.

No resulta sencillo, en algunas ocasiones, delimitar la franja que separa la prosa de la poesía. Tampoco la que separa la realidad de la ficción.

Esta novela constituye un buen ejemplo. Escrita en su mayor parte en prosa poética, bebe de muchas fuentes: El Cantar de los Cantares,  Blake, Dante Gabriel Rossetti, Shakespeare, Milton, referencias mitológicas, y desvela el amor apasionado de la autora por el poeta George Baker al que no conoce sino por sus poemas.

La realidad supera en este caso a la ficción a través de una historia tan real como inverosímil, con una intensidad y un lirismo exquisito se nos narra la relación entre estos dos personajes: la autora, Elizabeth Smart, y el referido poeta George Baker.

El comienzo de la historia se ubica en una estación en la que la narradora espera ansiosa la llegada del admirado poeta y su mujer:

Estoy en una esquina en Monterrey, de pie, esperando que llegue el autocar, con todos los músculos de mi voluntad reteniendo el terror de afrontar lo que más deseo en el mundo.

Se produce el idilio y con él la felicidad plena. Pero también la incomprensión, el acoso, las acusaciones, el goce y el sufrimiento. La presencia de la otra, su mujer, no consigue que la anfitriona renuncie a su sueño de convertirse en la amante del poeta:

¿Por qué no me arrojo desde este acantilado en el que enferma de luna paso horas acostada? Sé que estos días me ofrecen asesinato como único futuro. No sólo los dedos sigilosos del frío me alejan de la acción, haciéndome aceptar la hipócrita esperanza de que puede haber algún remedio. Como Macbeth, no dejo de recordar que yo soy su anfitriona.

Un deseo febril que pugna por verse correspondido ante unas circunstancias que lo hacen prácticamente imposible:

Pero no hay vez en que él pase cerca de mí y yo no sienta cada una de las gotas de mi sangre brincar, reclamando su atención. Por mucho que mi mente razone que entre nosotros sólo hay neutralidad, mi corazón sabe que jamás neutralidad alguna estuvo tan llena de pasión.

Intensidad y dramatismo reflejados con una escritura de extraordinaria belleza que no se ve, en general, artísticamente mermada por la implicación tan directa de la narradora:

Estoy celosa del halcón porque puede alzarse lejos, lejísimos del mundo. Contemplo con apasionada envidia a la gaviota que se arroja en picado: quizá sea su último vuelo. En los bosques, las palomas torcaces arrullan despiadadas mi sentencia.

Sabemos que la publicación de la novela en 1945 significó que la madre de la autora consiguió que su publicación fuera prohibida en Canadá, pero eso no impidió que el idilio continuara:

Pero en la frontera de Arizona nos pararon y nos dijeron: «Den media vuelta», y me encontré sentada en un cuartucho con barrotes en las ventanas mientras ellos escribían a máquina.
¿Qué parentesco tiene este hombre con usted? (El amado mío es mío, y yo soy suya, de aquel que entre los lirios su ganado apacienta.)…

Acusaciones, detención, humillaciones, referidas con todo su dramatismo y jalonadas por las alusiones a pasajes del Cantar de los Cantares que actúan como bálsamo compensador de las incomprensiones de los otros.

Un monólogo continuado con apenas interrupciones en el que se refleja la lucha desazonada y heroica de una mujer por la realización de sus sueños y la consumación de sus pasiones enfrentándose a todo tipo de prejuicios, instituciones y “buenas costumbres” imperantes.

Años más tarde, su hijo, Christopher Baker, uno de los varios que tuvo la pareja, escribió: “The Arms of the Infinite” en el que muestra su visión de los acontecimientos que le tocó compartir:

“Nunca entendí el amor de mi madre por mi padre. Incluso cuando yo era más joven su relación me dejaba perplejo y confuso…pero el desenlace siempre era el mismo: nuestro padre, cuya presencia ansiábamos, se volvía a marchar y nosotros quedábamos atrás  anhelando desconsoladamente su regreso”.